
Muchos de los lectores de esta revista, seguro ya superan los 50 años y algunos ya están trabajando por su cuenta. Pues tengo buenas noticias, existe una nueva forma de trabajar como Interim manager. Durante décadas hemos asumido que para disponer de un gran directivo había que contratarlo a tiempo completo. Cinco días a la semana, contrato indefinido, salario elevado, bonus, beneficios sociales y una estructura de costes acorde con su nivel de responsabilidad. Luego vino la posibilidad de contratarlo como Interim Manager pero también 5 días por semana, aunque con una fecha fin de contrato.
Pero quizá esa premisa empieza a quedarse obsoleta.
Las empresas necesitan cada vez más capacidades directivas de primer nivel, aunque no necesariamente las necesitan todos los días. Y aquí aparece un modelo que, en mi opinión, tendrá un enorme recorrido durante los próximos años: el Fractional Interim Management.
Llevo más de quince años trabajando con Interim Managers y empresarios. Durante este tiempo he comprobado que el verdadero valor de un Interim Manager no está en su currículum, en los cargos que ha ocupado ni en las empresas cuyos logotipos aparecen en su perfil.
Está en su capacidad para impactar en la cuenta de resultados. Esta afirmación puede parecer evidente, pero en la práctica no lo es. El Interim Management tradicional responde normalmente a una necesidad muy concreta: una transformación, una crisis, un turnaround, una sustitución temporal o la ejecución de un programa estratégico. Se incorpora un directivo experimentado durante varios meses, con dedicación intensiva y objetivos claramente definidos.
Sigue leyendo el artículo completo de José Luis Portela en la edición de octubre de 2026 de Stakeholders.news: lee aquí la revista.