
En el artículo que abría esta temporada planteábamos una idea que va a acompañarnos durante los próximos meses: dejar de hablar de inteligencia artificial como una promesa más o menos futurista y preguntarnos cómo puede ayudarnos a obtener mejores resultados en nuestros proyectos y organizaciones.
Hoy quiero centrar algo más el tema, porque cuando pensamos en IA solemos imaginar proyectos cuyo objetivo consiste, precisamente, en implantar inteligencia artificial: un chatbot, un sistema predictivo, un agente, … Sin embargo, existe otra oportunidad bastante más cercana y probablemente accesible para muchas PYMES y profesionales: utilizar la IA para gestionar mejor los proyectos que ya estamos haciendo.
Puede tratarse de abrir una nueva línea de negocio, implantar un ERP, lanzar una página de comercio electrónico, trasladar una oficina, desarrollar un nuevo servicio o ejecutar un contrato para un cliente.
Todos esos proyectos tienen algo (bastante) en común, que generan (mucha) información: Reuniones, propuestas, presupuestos, correos, contratos, requisitos, incidencias, documentos técnicos, decisiones, cambios, informes de seguimiento, riesgos… Y buena parte del tiempo de quienes los gestionamos se nos va precisamente ahí: buscando, leyendo, resumiendo, comparando, ordenando y tratando de recordar dónde se decidió aquello que ahora todo el mundo asegura haber dejado clarísimo hace tres meses.
Aquí la IA puede aportar bastante, pero no olvidemos que hay que utilizarla con criterio. Vamos paso a paso.
Sigue leyendo el artículo completo de Juan Jesús Urbizu en la edición de octubre de 2026 de Stakeholders.news: lee aquí la revista.